10 jul 2011

Hoy como ayer,  peco de envidia. Pecar de envidia es distinto a pecar de estupidez. Tengo que decidir por qué me condenaré cada día. Todo necesita un orden.
Hoy me siento  estúpida  por envidiosa. Y encima triste. Nunca tendremos la vida que deseamos. Se quedarán sin cubrir innumerables expectativas. Me siento como un vendedor de aire. Me voy a limpiar la cocina.

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