La timidez culpable nos arrastra
a desfiladeros humillantes.
Ahí es donde quiero estar,
haciendo equilibrios en la línea del abismo
y ser completamente vulnerable.
Entonces te nombraré.
Y mi voz será plegaria.
"Cuando me dices salta"
Con un abracadabra susurrante en los labios, todo lo que es contradictorio y fugitivo, se convierte en eternos hoteles de una noche. En este convenio frágil con el tiempo, cualquier ciudad es un secreto. Dilo.