Me callas sin apoyar un dedo en los labios que sirva de mordaza ni eco de beso resbalando en el aire. Me callas haciéndome olvidar el miedo que da ser feliz solo un momento. Entonces hablan mis muñecas, las ingles y mi cuello, recitando con su palpitar, la esencia de quién soy y lo que siento.
(Cuando me atas)