Hoy como ayer, peco de envidia. Pecar de envidia es distinto a pecar de estupidez. Tengo que decidir por qué me condenaré cada día. Todo necesita un orden.
Hoy me siento estúpida por envidiosa. Y encima triste. Nunca tendremos la vida que deseamos. Se quedarán sin cubrir innumerables expectativas. Me siento como un vendedor de aire. Me voy a limpiar la cocina.