Pedí tus manos y vinieron a mi encuentro.
A abrazarme y arrullarme,
a abrasarme y rebasarme.
A deshacer la escarcha penumbrosa en la que
mi corazón campaba, lleno de frio.
Y me quedé con el poco calor que te quedaba.
Gracias.
" De cómo me salvó de mí misma"
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